Poesías de amor cortas

martes, 21 de abril de 2009

La Luna y la Rosa

Miguel de Unamuno

En el silencio estrellado
la Luna daba a la rosa
y el aroma de la noche
le henchía ?sedienta boca?
el paladar del espíritu,
que adurmiendo su congoja
se abría al cielo nocturno
de Dios y su Madre toda...
Toda cabellos tranquilos,
la Luna, tranquila y sola,
acariciaba a la Tierra
con sus cabellos de rosa silvestre,
blanca, escondida...
La Tierra, desde sus rocas,
exhalaba sus entrañas fundidas
de amor, su aroma...
Entre las zarzas, su nido,
era otra luna la rosa,
toda cabellos cuajados en la cuna,
su corola; las cabelleras mejidas
de la Luna y de la rosa
y en el crisol de la noche
fundidas en una sola...
En el silencio estrellado l
a Luna daba a la rosa
mientras la rosa se daba a la Luna,
quieta y sola.
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